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La PAH: Manual de uso

Després d’escriure Habitar la trinxera, que parlava en gran mesura dels moviments previs a la creació de la Plataforma d’Afectades per la Hipoteca, tenia ganes de poder parlar una mica més de la pròpia plataforma i el seu funcionament. Aquesta idea va anar prenent forma fins que es va convertir en el projecte de La PAH: Manual de uso. Aprendizajes para la acción colectiva a partir de la lucha por el derecho a la vivienda, que hem presentat avui.

La Fundació Rosa Luxemburg ha fet possible aquest projecte, que em va permetre parlar amb una cinquantena d’activistes de diferents PAHs de l’Estat per intentar recollir alguns dels aprenentatges de 12 anys d’història de la plataforma i presentar-los de forma que puguin ser útils per qui vulgui apostar per l’acció col·lectiva.

El llibre es pot descarregar en castellà i en anglès al web de la Fundació Rosa Luxemburg. Us deixo a continuació el text de la introducció.

Aquí podeu veure l’acte de presentació del llibre a la biblioteca Jaume Fuster de Barcelona, amb membres de diferents PAHs i d’altres col·lectius pel dret a l’habitatge de Barcelona:

El Pau Faus i la PAH de Barcelona van fer un vídeo que acompanya el llibre per parlar sobre com són les assemblees de benvinguda a la plataforma, un element que ajuda a entendre molt del funcionament de la PAH:

Podeu llegir la introducció a continuació:

Introducción: Hacer algo

«Hay que hacer algo».

Es una frase que se le puede pasar por la cabeza a cualquiera en un mundo lleno de injusticias y desigualdades. Pero ¿hacer qué? ¿Cómo? A veces es fácil ver lo que nos indigna, pero no lo es tanto encontrar ese algo que hacer.

En la ciudad de Barcelona, un grupo de gente tenía claro que había que hacer algo en 2009, cuando cada vez más familias se veían obligadas a dejar de pagar sus hipotecas a causa de la crisis. Lo que hicieron fue colgar carteles para convocar a las personas que se encontraran en esa situación a una asamblea de la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca (PAH). Acudieron muchas, pero a partir de ahí tuvieron que ir descubriendo qué era lo que había que hacer.

Doce años después, la plataforma ha llegado a tener más de 200 nodos funcionando de forma autogestionada por todo el Estado, ha parado miles de desahucios, ha negociado con bancos, ha hecho cambiar leyes, ha ocupado 50 edificios y, por encima de todo, ha rescatado a miles de personas que se veían al borde del abismo. Todo esto sin tener detrás a ningún partido, sindicato o gran ONG, sin profesionales y sin financiación.

Son muchos los éxitos a sus espaldas, pero siguen teniendo claro que hay que hacer algo. Para algunas cosas aún intentan dar con ese algo, pero en muchas otras han construido aprendizajes que vale la pena poner en común. Este texto pretende compartirlos a partir del testimonio de medio centenar de activistas de la PAH y explicar cómo funciona la plataforma, para ofrecer herramientas a quienes sigan buscando ese algo. Porque, sin duda, algo hay que hacer.

La Plataforma de Afectadas por la Hipoteca

Pero ¿qué es la PAH? Es una organización horizontal, gratuita y apartidista que lucha por el derecho a la vivienda mediante el apoyo mutuo. La base del funcionamiento de la plataforma es el asesoramiento colectivo, lo que significa que no se construye sobre un conocimiento experto, sino que las propias personas afectadas se asesoran entre ellas, buscando soluciones colectivas a su problema individual.

Las personas que no pueden pagar la hipoteca —o que tienen cualquier tipo de problema relacionado con su vivienda— son protagonistas de su propia lucha en la PAH. Lejos del asistencialismo, tienen que hacerse cargo de su propio caso, pero lo hacen con el apoyo de la asamblea. En la plataforma se da un proceso de empoderamiento que anima a la afectada —porque quienes se organizan en la PAH son mayoritariamente mujeres— a luchar por su problema. En ese proceso también se generan fuertes vínculos, y muchas siguen ayudando a otras personas en las asambleas años después de resolver su propio caso.

Cada asamblea de la PAH funciona de forma autónoma, pero a la vez se coordinan entre ellas a nivel autonómico y estatal para articular el movimiento. Es útil para desarrollar acciones y campañas conjuntas, multiplicar fuerzas, y también para generar incidencia política para transformar tanto el relato público como las políticas de vivienda. A la vez, la autonomía da al movimiento una gran diversidad. Más allá de compartir unos criterios básicos de funcionamiento, cada plataforma tiene sus particularidades. De hecho, ni siquiera se llaman todas Plataforma de Afectadas por la Hipoteca, pero se llamen PAHC, PAVPS o Stop Desahucios, forman parte de un mismo movimiento.

Breve historia de la PAH

No existe una fórmula mágica para la organización colectiva, y, en el caso de la PAH, sus estrategias son fruto de años de experiencia, ensayo y error, y también de aprendizajes de movimientos sociales que la precedieron. Las personas que impulsaron la plataforma tenían ya una década de experiencia en el activismo por el derecho a la vivienda. Provenían del movimiento okupa, del altermundismo, de campañas por el derecho a la ciudad, de propuestas de sindicalismo social y de movimientos de gran impacto mediático por el derecho a la vivienda.[1] En esos movimientos hubo victorias y también fracasos. Estos últimos sirvieron especialmente de aprendizaje para pensar de qué otra manera hacer las cosas para poner en marcha la PAH.

El propio nombre está pensado con el objetivo de llegar a las personas directamente afectadas por el problema y sin un bagaje activista. Algo claro, descriptivo y directo: Plataforma de Afectadas por la Hipoteca. Si bien las personas que pusieron en marcha el colectivo esperaban encontrar una ciudadanía que sintiera la rabia de haber sufrido una estafa colectiva, a quienes llegaban les pesaba más el sentimiento de culpa y vergüenza por haber fracasado. El primer reto fue responder a eso y dejar claro que no era un problema individual.

Con los primeros casos salió a relucir un gran problema. En el Estado español la entrega de la vivienda no es suficiente para saldar una deuda hipotecaria. El banco se quedaba la casa por debajo de su valor original y seguía exigiendo a la familia que pagara la diferencia, una deuda que difícilmente podría llegar a pagar en su vida. Eso arrastraba además a las personas que habían prestado su aval para la hipoteca —a menudo padres y madres—, que, por lo tanto, también podían acabar perdiendo su casa. El segundo reto, pues, era reclamar un cambio legal para que la dación de la vivienda sirviera como pago de la deuda.[2]

Sin haber conseguido la dación en pago —que sigue sin incorporarse a la ley—, empezaron a llegar los desahucios. Agotado el proceso jurídico por el impago, las afectadas empezaban a ser notificadas de la fecha en que irían a echarlas de sus casas. Familias que se habían visto obligadas a dejar de pagar su vivienda difícilmente podrían encontrar una alternativa, y menos aún arrastrando el peso de la deuda. Ese nuevo reto era urgente, y, un año y medio después de la creación de la plataforma, empezaron a parar desahucios. En una acción de desobediencia civil noviolenta, se concentraban delante de las puertas para impedir que desalojaran a las familias. El Stop Desahucios se convirtió en el gran símbolo del movimiento. También en un ejemplo, y empezaron a aparecer algunas plataformas en otros municipios.

El 15 de mayo de 2011, un grupo de personas organizadas de manera descentralizada a través de internet convocaron una manifestación en varias ciudades del Estado bajo el lema «No somos mercancía en manos de políticos y banqueros». La PAH, interpelada por el lema, estuvo ahí. Esas manifestaciones dieron lugar a acampadas en las plazas de varias ciudades y pueblos en lo que se conoció como el Movimiento 15M, o de los indignados, una movilización horizontal, asamblearia y distribuida contra la austeridad y la corrupción y en defensa de los derechos de la ciudadanía.

La combinación entre el 15M y la PAH multiplicó el movimiento por la vivienda. Por un lado, parar los desahucios era una buena forma de canalizar la efervescencia de las plazas; era una acción colectiva que permitía una victoria inmediata y tangible. Por otro lado, la PAH empezó una recogida de firmas para promover una iniciativa legislativa popular (ILP), y gran parte del activismo del 15M se apuntó a ayudar. Cuando se vaciaron las acampadas en las plazas, algunas de las personas que habían estado organizadas en ellas se vincularon a otras luchas, y en muchos casos eso significó sumarse o crear una Plataforma de Afectadas por la Hipoteca.

A partir de la experiencia de la ILP se empezó a articular con más fuerza el movimiento de las PAH, con asambleas estatales y comisiones de trabajo. La plataforma se convirtió en un actor político de primer nivel y un referente en materia de derecho a la vivienda. En ese tiempo, los impagos de hipoteca han dejado de ser el principal problema habitacional, y en las asambleas de la PAH hay también muchos casos de personas que no pueden seguir pagando el alquiler o que viven ocupando una vivienda, porque era eso o quedarse en la calle, y sufren la amenaza del desahucio. La plataforma no ha dejado de reinventarse para responder a esas realidades.

Años después de su creación, la PAH sigue combinando las propuestas y la incidencia política con el activismo a pie de calle, que es lo que sostiene el movimiento: dar respuesta cada día a familias por las que hay que hacer algo.[3]

Un manual de uso

Cuando alguien llega a una asamblea se le suele explicar de entrada lo que no es la PAH: ni un espacio asistencialista ni una asesoría jurídica ni un servicio para parar desahucios. Sería conveniente empezar también este libro explicando lo que no es.

En las siguientes páginas no hay recetas mágicas, universales ni definitivas para la organización colectiva. Existen un sinfín de realidades distintas a las que responder mediante el apoyo mutuo, y difícilmente hay respuestas que se puedan aplicar exactamente igual a todas ellas. Este manual parte de una experiencia concreta: la lucha de la PAH por el derecho a la vivienda en el Estado español. Eso implica una problemática, un marco jurídico y un contexto político concretos.

Lo que sí se intenta aquí es compartir aprendizajes que puedan ser inspiradores para otros colectivos que quieran abordar otras realidades en contextos distintos. La cuestión de la vivienda es lo que ha articulado la lucha de la PAH, pero sus estrategias de asesoramiento colectivo, organización, desobediencia o incidencia pueden ser útiles para enfrentarse a muchas otras situaciones de vulneración de derechos.

Este no es tampoco un documento que sintetice de forma definitiva el funcionamiento de la PAH. Si bien la palabra manual puede llevar a engaño —y la plataforma ya tiene sus propios criterios básicos, protocolos y documentos útiles—, hay que enfatizar que es un manual «de uso», que parte de la experiencia de las personas que dan vida al colectivo en distintos puntos del Estado. Esa realidad es diversa, y de hecho es habitual que distintas asambleas no respondan exactamente igual a una misma cuestión. Aquí se busca también dar muestras de esa diversidad y ofrecer ejemplos de qué hacen unas y otras.

Las páginas que siguen son fruto del conocimiento y las experiencias que generosamente han compartido 49 activistas de 18 plataformas distintas. Los debates y las entrevistas se han realizado forzosamente a distancia, en plena pandemia de la COVID-19. En esos encuentros las personas participantes han expresado su preocupación por la nueva crisis social que seguirá a la pandemia, y temen que sea peor que la que dio lugar a la creación de la PAH. Ahora al menos ya están organizadas. Dado que el objetivo era compartir aprendizajes más consolidados, aquí no se han recogido esas preocupaciones por la nueva crisis y las dificultades añadidas por los confinamientos y el distanciamiento físico. Para todo eso, la PAH va inventando soluciones sobre la marcha.

Lo que está claro es que algo hay que hacer.


[1] La historia de esos antecedentes del movimiento por el derecho a la vivienda en Barcelona se recoge en França, J. (2018). Habitar la trinxera. Històries del moviment pel dret a l’habitatge a Barcelona. Barcelona, Octaedro.

[2] Sobre la crisis de la vivienda en España y los inicios de la PAH escribieron dos de sus fundadores: Colau, A., Alemany, A. (2012). Vidas hipotecadas. De la burbuja inmobiliaria al derecho a la vivienda. Barcelona, Cuadrilátero de libros. Disponible en: https://afectadosporlahipoteca.com/wp-content/uploads/2013/01/vidas-hipotecadas.pdf. Traducción al inglés: Colau, A., Alemany, A. (2014). Mortgaged lives. From the housing bubble to the right to housing. Los Ángeles/Leipzig/Londres, Journal of Aesthetics & Protest Press. Disponible en: http://joaap.org/press/pah/mortgagedlives.pdf. (12 de diciembre de 2020).

[3] Para una muestra de los distintos niveles de acció de la PAH: Faus, P. (2014). Sí se puede. Siete días en PAH. Disponible en castellano en: https://vimeo.com/323426092. Versión en inglés disponible en: https://vimeo.com/323297000. (12 de diciembre de 2020).

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